Cómo codificar el costo con una palabra clave

Precios y margen Por el equipo de Óptica Simple Vale para Argentina Actualizada el

Se elige una palabra de diez letras distintas, como MURCIELAGO, y cada letra reemplaza a un dígito: la primera vale 1, la novena 9 y la décima 0. Así un costo de 4.500 se anota CIOO. Sirve para el costo, no para el precio de venta, que en Argentina tiene que estar en pesos y a la vista del cliente.

Probá tu clave

Escribí en cualquiera de los dos campos y el otro se completa. La primera letra vale 1, la novena 9 y la décima 0. Todo se calcula en tu navegador.

¿Cómo funciona la clave de diez letras?

Cada letra de una palabra de diez letras distintas reemplaza a un dígito, del 1 al 9 y el 0 al final, y el número se anota con letras: queda a la vista pero no se entiende sin la clave. Así describe la práctica la entrada de Wikipedia sobre heterogramas, que la ubica en comercios donde se negocia el precio, y un artículo sobre los códigos de los libreros la documenta con MURCIELAGO.

La clave MURCIELAGO, letra por dígito
MURCIELAGO
1234567890

Con esa clave, un costo de 4.500 se escribe CIOO y uno de 18.750, MALIO. Las dos fuentes son informales —una enciclopedia colaborativa y un blog—: el origen de la práctica no está documentado, y que sea habitual en ópticas es experiencia del oficio, no un dato con fuente.

¿Se puede codificar el precio de venta?

No en Argentina: la Resolución 4/2025 de la Secretaría de Industria y Comercio exige exhibir los precios en pesos, por el importe total y final que paga el consumidor, en forma "clara, visible, horizontal y legible" sobre cada artículo expuesto, o en listas a la vista del público, y agrega que "en ningún caso se impedirá el acceso" a esos precios.

Por eso la clave sirve para lo que el cliente no tiene por qué leer —el costo, o el descuento máximo que se puede ofrecer— y nunca para reemplazar el precio. La etiqueta lleva el precio a la vista y, si se quiere, el costo en clave.

¿Qué palabra conviene elegir?

Cualquier palabra o frase de diez letras sin repetir, que se recuerde fácil y que no sea MURCIELAGO: es la más conocida, la que aparece en los juegos de cifrado de los scouts y en los artículos sobre librerías, así que cualquiera que la conozca descifra la etiqueta. El codificador de esta página avisa si la palabra elegida repite alguna letra.

Conviene fijar por escrito la regla —que la primera letra valga 1 y la última 0, o al revés— y no cambiarla después: una etiqueta vieja con otra regla se lee mal.

¿Cómo se evita que el número se lea de corrido?

Agregando una letra que no está en la clave, al principio o al final, o el mes de compra: CIOOX o 10CIOO. Es una variante de la práctica que se repite en las fuentes informales, y le complica la lectura a quien llegó a adivinar la palabra.

Con costos de muchos dígitos también sirve anotar en miles: 18.750 se puede escribir MA,L —18,7 mil— y alcanza para negociar en el mostrador sin cargar la etiqueta.

¿Quién tiene que conocer la clave?

Sólo quien negocia el precio en el mostrador. La clave se guarda en un solo lugar y se cambia si se va alguien que la conocía, porque cambiarla obliga a reetiquetar: conviene elegirla bien la primera vez.

Es un recurso para que el costo no se lea a simple vista, no un control de seguridad. El costo real tiene que vivir en el sistema, con permisos: en Óptica Simple el costo y el margen de cada producto sólo los ve quien tiene el permiso para ver costos.

¿Qué pasa con las etiquetas cuando cambia el costo?

Hay que reetiquetar, y es el punto débil del método: una etiqueta con un costo viejo en clave hace negociar con un número que ya no es. Lo mismo pasa con el precio a la vista cuando hay aumentos.

En Óptica Simple las etiquetas se imprimen con un código de barras propio, en cuatro formatos —colgante de armazón, adhesiva chica y dos hojas A4—, y el sistema avisa qué productos cambiaron de precio desde su última etiqueta para reimprimirlas. Con la opción "en clave", la etiqueta lleva el precio a la vista y el costo cifrado con la palabra de la óptica, y sólo lo imprime quien tiene permiso para ver costos. El aviso de reetiquetado mira el precio, no el costo: un cambio de costo sin cambio de precio no aparece en la lista. El detalle está en control de stock.

Fuentes

Consultadas el .

  1. heterogramas · en.wikipedia.org
  2. artículo sobre los códigos de los libreros · culturacienciaypensamiento.wordpress.com
  3. Resolución 4/2025 de la Secretaría de Industria y Comercio · boletinoficial.gob.ar

Cómo se hizo esta guía

La escribió el equipo de Óptica Simple a partir de la norma, el estudio o el documento técnico citado en cada dato, leído en su fuente. No la revisó un profesional externo: ante una duda sobre un caso concreto, consultá con un óptico, un oftalmólogo, un contador o un abogado, según el tema.

Preguntas frecuentes

¿Es legal anotar el costo en clave?

Ninguna norma que consultamos prohíbe anotar el costo en clave en la etiqueta. Lo que exige la norma es que el precio de venta esté en pesos y a la vista, así que la clave puede convivir con el precio, nunca reemplazarlo.

¿Puedo usar la misma clave en todas las sucursales?

Sí, y conviene: una clave por sucursal multiplica los errores cuando un armazón pasa de un local a otro. Lo que importa es cambiarla en todas a la vez si hace falta.

¿La clave sirve para otros números?

Sirve para cualquier número que el cliente no tenga que leer: el costo, el descuento máximo autorizado o la fecha de compra, que ayuda a saber cuánto tiempo lleva un armazón en la vitrina.

¿Y si la etiqueta saliera del sistema?

Etiquetas con código de barras propio, en cuatro formatos, y un aviso de qué productos cambiaron de precio desde la última impresión.

60 días gratis · sin tarjeta de crédito